Llamé a la inmobiliaria. No se mostraron sorprendidos por mi decisión de vender, al contrario, dijeron que pasarían lo antes posible. Por la tarde volví a plantearme los sucedido, me negaba a que un fantasma me hiciera irme de aquella casa. Analicé lo sucedido, la figura de la niña, la foto, entonces algo vino a mi mente, algo que había pasado por alto. Subí deprisa a mi biblioteca y busqué un libro de botánica.
Por la tarde fui a la inmobiliaria a ver al vendedor, pero me acompañaba un agente de policía. Al entrar vi en el rostro de su asistente al hombre que había visto aquella noche en mi jardín, y al registrar el lugar encontramos un proyector de los pequeños modernos, copias de la foto de la niña y de los recortes de diario.
-El error lo cometió en la foto - le explicaba a mi esposa luego de que la policía se llevaba a la comisaría a los culpables de todo. -Aquel árbol no tiene más de veinticinco años y en la foto tenía el mismo tamaño que ahora. Ellos vendían la casa y luego hacían creer a los que la compraban que estaba embrujada, así siempre volvían a venderla y ellos se ofrecían a comprarla a menos precio.
Autor: Alberto
Fecha: 03/01/2006 21:19.
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