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... Los efectos personales del viajero, que haya considerado la aduana como mercancías con fines comerciales y cuyo valor FOB supere los USD4,000, deberá cumplir con todas las formalidades que la Ley Orgánica de Aduanas y su Reglamento General establecen...
Recordé que en el primer año había conocido a un compañero que alardeaba de ser capaz de escribir mensajes ocultos en largos y aburridos exámenes escritos, argumentando que el texto en general era tan aburrido que el profesor no se enteraba porque no llegaba a leerlos o, cuando llegaba, su mente ya leía sin “leer”.
...Se ha incorporado el Régimen Informativo "Liquidación de Cobros de Exportaciones", a través del cual se notificarán los incumplimientos en la liquidación de divisas de acuerdo con lo dispuesto... Querrá matarte a ti también!... mediante las comunicaciones A 3534, 3540 y complementarias.
- ¡A mí! – dije entonces, en voz alta, y perturbando el estado de hibernación con la que los brazos del bibliotecario sostenían su mentón, sentado detrás de su escritorio, como si fuese un muñeco de cera. Levantó la vista, como tardando de descifrar el origen del sonido. Al poco tiempo, mediante un duro razonamiento, supo que no podía ser de otro que de mí, ya que estaba solo.
-... O tal vez estaba comprobando si yo era el único en todo el recinto, es decir, si estaba solo... – pensé al observarlo. Decidí que debía continuar leyendo hasta encontrar más mensajes, pero fue inútil, el resto de la tarde, mientras la biblioteca comenzaba a recibir gente, yo continuaba leyendo sin otro destino que el aburrimiento. No volví a encontrar “mensajes”.
Antes de irme pase por el bar del edificio, donde varios grupos de estudiantes se amontonaban en pequeñas mesas y hablaban por todo lo que dentro de la biblioteca no podían hablar. Me senté en la barra y pedí un café, escuchando de fondo las charlas. Oí entonces que en una de las mesas se comentaba la desaparición de un alumno, presté atención:
- Escribía entre líneas mensajes en cada examen, aunque dicen que es mentira que alardeaba de ello, es más, dicen que las veces que lo confeso fue como si fuera un problema, como si él no lo hiciese a propósito –comentó un estudiante de aspecto deportista.
- ¿Es decir que según él los mensajes aparecían solos, de la nada? –cuestionó algo escéptica una rubia que estaba tan maquillada como si estuviese en una disco.
- Eso es lo que me han dicho.
- Seguramente estará vagando por algún barrio –opina de las chicas.
- Dicen que la policía ha comenzado a buscarlo por los lugares que frecuentaba, creen que lo han secuestrado.
- ¿Quién haría algo así?.
La conversación pronto cambio el rumbo, entonces vi en la pared una hoja con una foto centrada, era un chico de unos veinte años, pelo rubio y ojos marrones. Debajo decía: “se busca, responde al nombre de Víctor, desaparecido en las inmediaciones de la biblioteca, se ruega al que lo vea, informe sobre su paradero”.
Al día siguiente llegué temprano a la biblioteca y me puse a leer lo que realmente debía estudiar. No tardé en recibir un nuevo mensaje, una vez más apareció entre las líneas cuando mi mente comenzaba a perder el hilo del texto.
“...escalera verde...”
No me significaba nada por lo que seguí intentando aprender sobre comercio internacional sin prestar atención.
“...abajo, al fondo. ¡Ayuda!”
Nada, esta vez no iba a permitir que un fantasma atrapado en libros aburridos impida que aprobase el odioso examen. No podía ni quería recursar la materia.
“el lo sabe... ya lo sabe...” era una advertencia...
Se me ocurrió ir a los archivos de estudiantes, sabía que había una base de datos pública, donde se podía encontrar información de cada alumno. Tardé casi una hora pero por fin encontré el registro que buscaba:
“...estudiante modelo... muy apegado al estudio y a la biblioteca...”
- Por lo visto aquella alma errante solía leer, como yo, en la biblioteca – deduje. Volví a ella y me dirigí al bibliotecario.
Detrás de su escritorio, siempre con la misma inexpugnable expresión en su rostro, estaba el hombre.
- ¿Conocía a un alumno que solía venir por aquí, me refiero al que ha desaparecido estos días? – pregunté sin vueltas después de presentarme.
- La policía me ha preguntado ya por él, les dije que era un joven muy extraño, que tenía actitudes imprevisibles, y que se quedaba hasta muy tarde.
- Gracias – fue lo único que me salió decirle.
Ya no podía seguir estudiando en aquel lugar, decidí que lo mejor sería irme y no volver, al menos hasta que hubiese rendido aquella insoportable materia. Junté mis apuntes, devolví los libros que tenía en mi mesa y salí del recinto. Una vez afuera recorrí el extenso pasillo que unía el ala de la biblioteca con el resto del edificio y baje una amplia escalera revestida en mármol que descendía realizando un prolijo semi círculo.
De pronto algo hizo detener mi marcha. No estaba seguro, era un presentimiento, pero suficiente para volver atrás. Mi vista encontro que en el hueco que hacía la gran escalera de mármol, nacía otra pequeña escalera de cemento verde. Me aproxime para contemplar como bajaba a una especia de sótano.
“Escalera verde”– pensé. Decidí bajar.
Terminaba en una pequeña puerta de metal que resultó estar abierta, pasé entonces a una pequeña habitación fluido de humedad donde, por lo visto, guardaban materiales para la limpieza y otros trastos. Busqué algún interruptor y luego de insistir terminé por dar con uno. Se encendió un humilde foco ennegrecido que colgaba de su propio cable cerca de unas cajas que poco permitían expandir su luz. Entre penumbras avance, pasando tres o cuatro estantes metálicos con frascos y cajas hasta donde parecía que terminaba la habitación. En un rincón divisé un gran baúl de madera. Mi mirada pasó la primera vez sin distinguir nada extraño, sin embargo volví a recorrer la misma imagen y entonces vi algo que tarde en asimilar. Era una mano saliendo desde dentro del baúl, una mano humana.
Retrocedí aterrado cuando sentí una presencia a mis espaldas, giré deprisa para adelantarme a una figura que bajaba con fuerza un palo para golpearme. Reaccioné bien y me hice a un lado a tiempo para esquivar el golpe. De inmediato y aprovechando que el impulso del ataque me permitía una vía de escape a un lado de mi agresor, corrí hacia las escaleras y subí a toda prisa.
No sería un buen estudiante pero sí un buen deportista y en segundos me encontraba fuera del edificio. La suerte aportó una patrulla de policía que en ese instante atravesaba la calle. Me puse delante de ellos y se bajaron deprisa extrayendo sus armas, aunque mostrándose comprensibles, quizás por mi expresión de socorro.
En breves palabras les solicité que me siguiesen y durante el trayecto resumí mi hallazgo y el ataque que había sufrido. Al llegar a la escalera reconocí al bibliotecario que pretendía volver a la biblioteca. Los policías se encargaron de dar la voz de alto y detenerlo.
Más tarde, con la zona acordonada y muchos agentes dando vueltas por el lugar, se dio a conocer que la víctima era el estudiante de los carteles. En el interrogatorio no supe como explicar las razones que me llevaron a bajar y menos aún cuando los forenses anunciaron que la víctima llevaba muerta en aquella habitación varios días.
Sin embargo, y a pesar de todo, con el tiempo volví a la biblioteca a leer. Ya había aprobado la materia y me por fin me había recibido pero por algún motivo, aún pensaba que podía estar esperando más menajes.
Descubrí que mi sombra conspira para matarme, aunque ya sea tarde. No es que sepa mucho de esas cosas pero el cine me ha enseñado que ciertas actitudes y ciertos gestos implican una inminente conspiración para el crimen. A veces notaba que se movía a propósito para desequilibrarme, sobre todo cuando descendía una escalera, pero en ese entonces no se me podía ocurrir que lo hacía a propósito, en cambio ahora estoy seguro que su objetivo era que me cayera y me rompiese el cuello. Ayer, sin más, había aprovechado el juego de luces de unos carteles para confundirme mientras cruzaba la calle, así me hizo creer que los autos estaban más lejos y cuando quise darme cuenta tenía las luces encima, casi me atropella una furgoneta. No entiendo en que se pueda beneficiar ella con mi muerte, quizás alguien le paga, es posible que lo haga por celos, porque a ella siempre le faltará una tercera dimensión. Da igual porque ya es tarde, por fin lo ha logrado, cuando avanzaba por aquel callejón, tuvo el tiempo para ocultar con su figura aquella alcantarilla destapada por la lluvia. No pude verla y ahora, desde este túnel siento que mi sombra me acompaña desde la oscuridad, disfrutando mi agonía.
Ayer soñe que era jugador de fútbol. Me había metido en el deporte en un club que me entrenó de chico, hasta que llegue a las ligas, luego vino la primera oferta y, por más que me gustaba mucho mi club, debí dejarlo y cambiarme. Luego llegó mi salto al futbol europeo, pase por varios equipos y en cada uno me sentía cómodo, tenía compañeros con los que me entendía y siempre continuaba entrenando y mejorando. El único problema es que, como a la vez aficionado, no lograba tener un equipo real por el que simpatizar, ya que es dificil si luego a uno lo venden a otro lado e incluso si debía competir contra mi equipo. Asi y todo me adaptaba siempre a los cambios, al nuevo equipo, a los nuevos compañeros y a sentir, no puedo decir fidelidad ni pasión pero si compromiso, por la nueva camiseta. Esa será la vida del futbolista profesional, y creo que con ese extraño sueño pude sentir lo que ellos deben sentir. Lo que no logro comprender es porque tuve tan desconcertante sueño, siendo un simple consultor, que esta por cambiar de empresa...
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