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Kosh

EL FINAL DE LOS SUEÑOS

Me dijeron que si uno come olivas blancas recuerda los sueños, y eso era lo que necesitaba para mi caso, ya que hacía tiempo que deseaba recordar esos extraños fragmentos de historias sin sentido que procesaba mi mente nocturna.
Me comí un plato esa noche, y me fui a dormir expectante, tanto que tarde casi dos horas en conciliar el sueño.
Comencé a soñar una secuencia que nunca olvidaré, estaba en un lugar, a punto de hacer algo, pero entonces me desperté y ya era la mañana. No podía esperar a saber que sucedería, cerré todas las cortinas hasta impedir que la claridad de la mañana invadiera la habitación, comí un nuevo plato de olivas y volví a la cama, esta vez tarde mucho más en dormirme, creo que lo logré a media mañana.
La secuencia por fin continuó, a pesar de que lo lógico hubiera sido que comenzara un sueño nuevo, no, continuaba el que había quedado a la mitad.
Avancé apasionado con lo que sucedía, hasta que de pronto volví a abrir los ojos y a estar en la realidad.
Maldije aquella oscura realidad en la que apenas se vislumbraba una grieta de claridad filtrándose entre las cortinas.
Más olivas, e intenté dormirme otra vez, sabiendo que no me detendría hasta el final del sueño, si es que los sueños tienen final.

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