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Kosh

LAS ENTRAÑAS DE SU CEREBRO

No podía entenderla, no había forma de comprenderla, entonces decidió hacerse parte de ella, entrar en su cerebro. Estaba durmiendo y la miro a su rostro, permaneció concentrado intentando penetrar en sus secretos, en sus pensamientos, en todo lo que pudiera pertenecer a ella, en su alma. Pasó mucho tiempo del que no sabría calcular pero en un momento, cuando creyó que estaba siendo atraído por un somnífero deseo de dormir y su mente comenzaba a trazar el camino de los sueños, sucedió que una fuerza desconocida lo arrastro como una cascada de energía hacia su interior. De pronto Se vio envuelto en un rojo sangre, las paredes estaban llenas de un líquido viscoso y había columnas de una sustancia esponjosa repleta de poros. Era una especie de sala con muchos pasillos que se abrían como un laberinto. Decidió recorrer un poco, caminó sin destino, solo observando lo que había a su alrededor. Por fin encontró una luz, provenía del fondo de un pasillo largo y estrecho. Lo recorrió en busca de aquel lugar iluminado. Terminó en una especie de enorme caverna vacía, salvo por una gran imagen en el centro, la cuál recibía toda la luz, era su propia imagen. En ese momento volvió en sí, aún estaba junto a la cama, observándola dormir.

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