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Kosh

EL ACERTIJO DE LA BIBLIOTECA

La biblioteca quedaba al otro lado de la ciudad pero, en cuanto supe la respuesta no pude dejar de contener mi intriga y sin pensarlo dos veces tomé un abrigo y salí deprisa hacia allí.
En el camino me pregunté porque habrían elegido mi dirección, pensé que la carta podía estar dirigida al inquilino anterior, pero eso no me impediría encontrar lo que buscaba.
Hacía dos años que alquilaba aquel piso y recordé que el agente inmobiliario me había dicho que el anterior inquilino era un hombre muy extraño que un día, de pronto desapareció y nunca más supieron de él. - Mejor, pues yo me haría con lo que seguramente, era para él – pensé.
Esa mañana había abierto mi casilla de correo como todos los días, y entre promociones y cuentas de servicios encontré la carta. No tenía remitente pero la dirección era la correcta. Mientras tomaba el desayuno la abrí, decepcionándome un poco al encontrar tan solo un pequeño papel con apenas unas líneas incomprensibles.

“Donde vives no hay libros,
Donde hay libros no vives,
Pero donde hay libros y donde vives esta la clave.
Y las páginas están formadas por letras, las letras por paginas, y este mensaje tiene tantas letras...”

Caminé por el salón sin cesar, de punta a punta, pensando y pensando en lo que ese papel decía. El sonido hueco de mi andar sobre el piso de madera me inspiraba mientras llegaba por fin a la respuesta.

Entré a la enorme nave principal del hermoso edificio donde dormían mas de cinco mil libros de todo tipo, lo recorrí buscando el sector ocho y el cuarto pasillo. Lo encontré pronto y allí busque en el segundo lado, es decir sobre los libros a mi derecha, y, de los cinco estantes, busque en el tercero.
Como supuse, entre los libros de aquel sector encontré uno que se llamaba “La Fuente”.
Me sentí satisfecho por haber resuelto el acertijo:
¿Donde hay libros?, en la biblioteca
¿Dónde vives?, en la Calle de la Fuente, nº 84, piso 2, puerta 3.
Dentro de la biblioteca, en ese lugar, encontraría la clave.
Abrí impaciente el libro en la página 163, la misma cantidad de letras que tenía el mensaje, como decía la última de las claves.
Allí encontré un papel similar al que le habían enviado esa mañana que decía:

“Eres inteligente, lo has descubierto y me alegro, pues yo necesitaba que te alejases de tu piso para tomar algunas cosas que tuve que dejar allí”

Volví corriendo, pero era tarde, habían abierto la puerta y tres de las maderas del salón principal habían sido movidas a un lado, dejando al descubierto un pequeño espacio donde seguramente se escondía algo.
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1 comentario

Ginés -

Me ha gustado. Es del tipo que me gustan. Aquí hay tema para un cuento más largo.
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