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EL RELATO INTERMINABLE DEL HOMBRE POSEIDO

Había que quitar el demonio que había poseído a aquel pobre hombre cuando miraba el partido de Valencia - Deportivo Español y Tamudo erró un gol prácticamente hecho. Cuando lo visité estaba en la cama, atado, tratando de liberarse de un espíritu diabólico que se supone lo poseía y lo obligaba a hablar con voces graves y profundas mientras se retorcía como una serpiente. Llegó por fin el sacerdote especial enviado por el vaticano, tenía mucha experiencia en ese tipo de hechos, había incluso estado presente en el exorcismo que el papa Juan Pablo II había realizado, cuando diciendo «Mañana diré la misa por ti» logró hacer huir al demonio que poseía a Francesca F, una mujer que el obispo de Spoleto había llevado a su presencia sin otra mejor idea. Y éste sin embargo fue el más sobrio de los tres exorcismos en los que Juan Pablo II participó. Dicen que hubo un cuarto que nunca se dio a saber, de un hombre poseído por un espíritu que no comprendían su origen, ya que no era demoníaco. Algunos decían que venía de un mundo imaginario paralelo y que era bueno. Su nombre era Ned Flanders, y de pronto, cuando dijeron el nombre, me vino a la mente una serie americana famosa representada por dibujos animados amarillos, claro que podía perfectamente existir una persona que se llamase igual que aquel personaje de fantasía, acaso Ned es un nombre común y los apellidos, en un mundo tan poblado, suelen repetirse. Parece ser que aquel Ned Flanders, de niño jugaba al tenis, por lo que su brazo izquierdo era más ancho que el derecho, pero sin embargo - y esto es lo que más llamaba la atención - el hombre jugaba con la diestra. ¿Como entonces podía ser más ancho el otro brazo?, la explicación que me dieron era que como tenía un revés muy particular a dos manos, el brazo que hacía fuerza era el otro. Con éste maravilloso golpe es que había ganado casi todos los torneos que jugaba en césped, porque parecía que, por alguna razón misteriosa, solo jugaba bien sobre césped. Y no en cualquier césped incluso, porque cada país, según las condiciones climáticas y otros factores como lluvias y granizos, tenían diferentes tipos de césped, por ejemplo en los países de América del Sur el césped es más resistente y se adhiere mejor en la tierra. Me explicaron entonces que ello condicionaba a las especies. Por ejemplo a los conejos que debían cavar sus madrigueras en los campos o a los roedores, y por ello, por ejemplo, las ratas de algunas zonas tenían dientes más afilados y transmitían extrañas enfermedades, una de ellas se llamaba el síndrome del poseído, porque hacía que la víctima sufriese una especie de posesión diabólica que derivaba en la llamada a un exorcista, y solo los conocedores de la materia sabían diferenciar cuando se trataba de uno de éstos casos, y eso fue lo que me dijo el sacerdote que llegó del Vaticano, por lo cuál nos despreocupamos y pudimos curar al hombre que parecía poseído.

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