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HEROES

Juan Bautista Baigorria levantó la bandera y atacó. Lo siguió detrás y con algo de cautela su compañero Juan Bautista Cabral.
Se habían conocido seis meses antes, cuando fueron reclutados el mismo día en una taberna de Quilmes, mas o menos por Agosto de 1812. En el adiestramiento se hicieron amigos.
Baigorra fue el que vio al General tirado, con su pierna debajo del caballo, y fue quién dijo que había que ir a rescatarlo. Los realistas se aproximaban, no era la mejor idea, quedarían expuestos. Cabral le dijo que era muy arriesgado, que mejor se mantuvieran en su sitio, pero Baigorra no lo escuchó, corrió hacia el general y se dedicó a sacarlo. Cabral, al ver que quedaba solo en aquel lugar vulnerable, decidió acompañarlo. Entre tanto un grupo de realistas que se dispersaban y buscana puntos de reordenamiento, los atacaron. Baigorra se defendió y Cabral dio unos pasos atrás, pero al ver cerrada la retaguardia volvió a avanzar. Se cubrió tras el caballo tendido del General, que estaba aún tendido con la pierna atrapada.
- Necesito este caballo para escapar – pensó. El animal estaba vivo y en forma, tan solo aturdido por la onda expansiva de un obús, uno de los pocos que llegaron a disparar desde que el ejercito que desembarcaba se encontró sorprendido por un pequeño, aunque disciplinado batallón local, había caído cerca y el caballo, perdiéndo el equilibrio, había caído de costado, tenía algunas esquirlas en el lomo, pero podía andar. Baigorra, al ver lo que pensó que era un acto de valentía para salvar a su General, dejó la lucha contra el enemigo y se sumó al esfuerzo de su compañero, entonces lograron liberar la pierna atrapada del General, este se puso de pie decidido a continuar con el combate. Mientras tanto, el enemigo se aproximó y atacó al grupo. Baigorra y el General lucharon, en cambio Cabral, a sus espaldas trató de huir, pero cuando intentó subir al caballo un sable lo alcanzó por la espalda.
Años más tarde, dos hombres, reunidos en una mesa llena de partituras conversaban:
- Baigorra no entra, debe ser un nombre mas corto – dijo uno de ellos.
- Como viene la frase – le solicitó el otro.
- Baigorra, soldado heroico – cantó en tono grave.
- Es verdad, además no queda bonito – agregó.
Meditaron un instante hasta que al primero se le ocurrió: - ¿Qué tal: Cabral, soldado heroico?
- Si – medito un instante y luego completó: - eso, si suena bien.
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