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NADIE LO SABRA

Nadie sabía que era, nadie supo saberlo, y por eso nadie lo sabrá. Pensaron algunos un día en qué podía ser, pero no esta bien que algunos hagan algo y otros lo contrario, por tanto se dijo que nadie volvería a hacerlo. Cuando se dice eso siempre existen algunos que quieren hacer lo que no se debe, pero ellos no son reconocidos y por eso no se cuentan. Por tanto si lo preguntan la respuesta es que nadie lo sabrá, aunque algunos, puede, lo sepan.

EL NAUFRAGIO DEL SAN JOSE

Dejadme contaros una historia sobre el galeón “San José” cuyo destino fue la perdición. Hallado año y medio después de salir de Manila, a mediados del siglo XVII fue encontrado a la deriva en las costas de México. Abordaron con cautela los que lo avistaron, para encontrar la tripulación entera muerta, cada uno en su puesto. Pensaron en piratas, pero la carga seguía intacta en sus bodegas, pensaron en motines, pero no había rastros de violencia en su borda, pensaron en enfermedades, pero los cuerpos no tenían síntomas de sufrimiento ni de contagios. El “San José” era un misterio. Sus marineros, se supo, murieron asfixiados, como si de pronto el aire dejase de haber estado en sus pulmones. Se calculó su ruta, de acuerdo a las anotaciones en los derroteros del capitán, que descansaban sobre la mesa como si apenas se estuvieran trazando, y se verificó el punto donde fue el incidente.
La expedición se realizó con el buque español “Nuestra señora de Lourdes” que partió sin escalas al sector del suceso. No era un barco militar y en su tripulación se concentraba más investigadores que tropas. Debieron evitar piratas holandeses e ingleses hasta que por fin alcanzaron las latitudes y longitudes deseadas. Pero nada encontraron, nada pasó, nada había más que agua de mar y cielo. Pasaron unos días sin saber que hacer hasta que decidieron volver, entonces a lo lejos sobre el horizonte vieron nacer una gran figura con la forma de un Tornado pero de color rojo. Imposible resultaba el rojo sobre el mar, por tanto era algo sorprendente.
La forma se acercaba y todos temieron peligro por lo que cambiaron el rumbo para escapar. Al principio el viento les jugaba en contra pero luego sopló y se pudieron alejar.
Nadie de los presentes se atrevió a describir lo que habían visto, declararon que el naufragio del “San José” había sido una extraña enfermedad tropical, y así se archivo.

SI MIRAS EL MAR EN MIROP/55

En el planeta MIROP/55 era imposible mirar el mar sonriendo. El efecto de los positones neutros lo impedían, generando una expresión de inevitable tristeza a quienes lo intentasen. Así pues, el trabajo de los pescadores resultaba siempre melancólico, y los turistas preferían elegir otros planetas más alegres para veranear.
Entonces comenzaron las manifestaciones de la población, que exigía al alcalde que arreglase el problema. –No puede ser que en pleno siglo XXXVI todavía no lograsen solucionar algo tan sencillo –decían los manifestantes.
El alcalde comprendió que debía hacer algo, por lo que llamó a un grupo de científicos para estudiar el tema y las posibilidades. Estuvieron dos meses reunidos investigando los efectos y las causas de diversos químicos que podrían revertir el proceso. Por fin encontraron un producto que, dosificado en el mar, lograba contraponer el efecto.
Esparcieron el químico en el agua y esperaron dos días a que hiciera efecto. Resultó un éxito, ahora cualquiera que mirase el mar, inevitablemente sonreiría.
Todo fue bien por un tiempo, hasta que hubo quienes gustaban de ver el mar con tristeza, los solitarios que salían a caminar para masticar sus penas, los desenamorados que recordaban a la persona que habían perdido, los melancólicos que paseaban recordando los tiempos felices.
Se volvió a consultar a los científicos, y estos dijeron que las dos cosas juntas no se podían, era: o una cosa o la otra. Entonces se definió en una votación, y resultó que ganaron los que preferían ver el mar con tristeza que, ocultos tras sus mantos de anonimato parecían pocos pero resultaban ser la gran mayoría.
Y esa es la historia de porque MIROP/55 es el mundo gris, donde viajan los desdichados para ahogar sus penas.

EL PUENTE

Miró a su alrededor, había un puente colgante y era la única manera de atravesar el cañón. Era seguro, sin embargo prefirió bajar la pared con lo difícil y peligroso que resultaba. Luego atravesó el arroyo que había en el fondo y escaló por la pared opuesta. Por fin llegó al otro lado. Se estaba por ir, continuando su camino, pero no pudo evitar la tentación, volvió y atravesó el puente colgante.
Por algún motivo, a mitad de camino pensó que se rompería y caería al vació, creo que todos lo pensaron, incluso los que luego leerían sus memorias, pero no, resultó que el puente resistió.

ALGO MAS ALLÁ DE LOS ROMBOS

Era un espacio azul en forma de rombo rodeado de plantas incoloras. En el centro había una cruz marcando el lugar donde debía aterrizar. No había otras formas ni otros mundos. De fondo, allá por lo bajo de las sombras, se oía una melodía, como un zumbido brillando en ecos perdidos, era el principio de una sensación secreta, un estímulo como el viento que sopla cuando las almas se abren, cuando los corazones sienten. Miré la cruz, entonces pensé que si la habían puesto allí era porque debía descender, pero era difícil aceptarlo, resultaba más sencillo continuar flotando, siendo parte del espacio sin tiempo donde se unen las líneas de la vida y fluye lo místico.
¿Para qué volver?... La respuesta: porque el huracán debe atraparnos, porque no estamos hechos para flotar, sino para andar por la tierra firme, sujetos a las cadenas.
Y eso es lo que se siente desde que comienza hasta que termina el sonido, en Algo con rombos.

DIOS SUICIDA

Estaba cansado de ser, es decir de existir. El universo era tan aburrido... y si había intentado mejorarlo creando a una raza con algo de inteligencia y con libertad para obrar fuera de su campo, ello había resultado un gran fracaso, que más aún lo inducía a la perdición. Con su creación también había creado el mal, los seres no paraban de pelear entre ellos, de destruir la obra que había fabricado para alojarlos, desequilibraban todo, y encima ¡una gran parte lo negaba!, y algunos utilizaban su nombre para hacer el mal. La libertad que les había concedido tal vez había sido un error, ahora ya era tarde. Pero también estaba cansado de ser un todo, indiscutible, sin tiempo ni espacio. Estaba cansado de ser absoluto. La existencia lo había hartado. Entonces decidió dejar de ser, es decir pasar a no existir. Claro que esto dejaría el universo creado para aquella raza en manos de las leyes que había determinado, fórmulas fijas y constantes que regían cada rincón de aquel sector definido por espacio y tiempo. Daba igual, ellos sabrían arreglárselas y sino... también daba igual.
Con la decisión tomada, Dios se dispuso a desaparecer. Pero, por primera vez en su eterna existencia se le planteó una situación de falta de poder, no sabía como acabar con su propia existencia. Debió resignarse pues a continuar "siendo" y tratar de hacerlo lo más llevadero posible.

LA PARTE MALA

Yo..., yo soy lo negativo, soy el que puede darte la felicidad pero te la arrebata.
Soy la mentira que creíste como verdad,
soy la elección que no debiste elegir,
soy los papeles importantes que perdiste,
soy el que te distrae cuando necesitas atender,
soy el que te pide que pases en la curva,
soy el que te dice que siempre te falta algo,
soy la insatisfacción, cuando por fin alcanzaste un objetivo,
soy el que te da siempre un poco menos de lo que pretendes,
soy el que te esconde las cosas que necesitas,
soy el que te hace elegir el peor camino cuando elegís mal,
soy el que, cuando te olvidas el abrigo, trae el frío,
soy el que envía a alguien mejor, cuando crees ser el por fin el primero,
soy el que te da dinero cuando no tienes tiempo o te da tiempo cuando no tienes dinero,
soy tu pesadilla, tu mala suerte, tu desgracia,
soy tus errores, y si quieres desalojarme tendremos que sentarnos a negociar.

EL SUEÑO DEL ESPIRITU (III PARTE)

- Y este es el coliseo, ¿lo recuerdas?.
- Es increíble, pensar que cuando vivía solo habían construido las primeras arcadas - dijo el espíritu sin darse cuenta que su pensamiento se convertía en palabras que la mujer pudo oír.
En ese momento un aluvión de incógnitas rodearon la mente de la mujer, pero la principal era: ¿como podía ser que haya visto cuando el coliseo se estaba construyendo?, de pronto se dio cuenta que aquel espíritu que tanto quería viajar a Roma no era en realidad su difunto esposo, sino otra alma, la de un hombre que había vivido en la época de esplendor del imperio romano.
De inmediato se planteó que hacer, pensó en lo extraño que resultaba, pero también en lo bien que la había pasado los últimos días de la mano de aquel desconocido. Ella siempre había sido completamente fiel a su marido, era un principio moral que jamás siquiera se había planteado quebrantar, pero ¿era infidelidad, una vez muerto, compartir la vida con otro hombre?, y más aún, ¿era infidelidad si en realidad no es un hombre sino un espíritu?.
- Si, se ve muy cambiado con las últimas reformas - decoró el error de su compañero, haciéndose la desentendida y simulando no haberse percatado del detalle que lo delató. - ¿Vamos ahora hacia el foro? - completo la mujer zanjando el tema.

EL SUEÑO DEL ESPIRITU (II PARTE)

- ¿Eres tú? - dijo mirando el vacío del techo y las paredes.
El tiempo pasó y un silencio de tumba era la única respuesta a su desconsolada pregunta.
Por fin volvió a repetir: - ¿eres tu?.
No pasó demasiado esta vez, cuando una voz que se engendró de los rincones oscuros respondió: - quién hubiese pensado, pues tenías razón con esto del espiritismo...
Entonces la mujer no pudo evitar emitir un suspiro, que transitó veloz el sendero de la sorpresa a la felicidad: - ¡eres tu! - gritó feliz.
No hubo respuestas, pero ella ya no las necesitaba y continuó sin esperar: - tengo planeado que vayamos a los lugares que nos quedaron pendientes, viajaremos juntos a donde quieras...
- Quisiera volver a Roma, a ver las ruinas que más me sorprendieron.
La semana siguiente la mujer se encontraba en la habitación de un hotel en la capital de Italia, gestando nuevamente el ritual de invocación de espíritus.
- Ya estamos juntos otra vez - dijo al notar la presencia de un ser incorpóreo pero real.
Recorrieron juntos la ciudad, divirtiéndose y riendo. Ella comenzó a sentirse mucho más cercano a su marido, como nunca antes lo había hecho, compartieron largas y amenas conversaciones que en vida no solían tener, se sintió feliz como pocas veces en muchos años, al menos desde que la relación se había enfriado producto de la rutina y la vejez.

EL SUEÑO DEL ESPIRITU (I PARTE)

Esperaba, luego de media vida dedicada al espiritismo y ahora que se había muerto su esposo, poder contactarse con su espíritu.
Su difunto marido había muerto a los ochenta y cinco años, víctima de un cáncer que le quitó en tres años y medio la vida. En vida había sido un abogado, algo aburrido y con poco interés por el extravagante hobby de su esposa. Era una buena persona que había pasado por este mundo sin dejar grandes huellas, más bien pasando desapercibido como uno más de la gran masa que forma la sociedad. Entre sus pocas aficiones sobresalía el turismo, cada verano, casi sin excepción, hacían un viaje a algún lugar, preferiblemente histórico. Preferían visitar ruinas y otros monumentos de antiguas civilizaciones antes que playas y sitios de descanso.
Colocó la esfera de cristal en el centro de la mesa y comenzó el meticuloso ritual para invocar a las almas que se encontrasen cerca. Ella sabía que los espíritus solían frecuentar los lugares en los que más tiempo habían estado en vida, y aquella biblioteca era el lugar de trabajo en el que su marido pasaba casi ocho horas al día, por tanto si había algún alma vagando por aquellas paredes, sería la suya.
La bola comenzó lentamente a tornarse en colores brillantes, como si una energía vacilante emitiera luz desde sus entrañas, proyectando reflejos fantasmagóricos sobre las paredes repletas de viejos ejemplares de derecho. Las velas se apagaron por una fría ráfaga de viento que se hizo de la nada, y entonces ella supo que no estaba sola, que algo más flotaba en el ambiente, rodeándola con un aliento frío y seco.

LA VIDA Y LA ESPERA

Y cerramos los ojos, para enfrentarnos a lo que vendrá. Esperando ver el mañana sin saber que encontraremos. Y cuando el camino se acabe estar de pie en un sitio alto, para esperar lo siguiente, porque siempre habrá algo más. Lo que aún no podemos conocer lo soñamos, y nos ayuda a pasar el tiempo y así no sufrir la angustia.
Porque la vida es una sala de espera y lo que hacemos todos los días es un pasatiempo para no aburrirnos mientras aguardamos nuestro turno, nuestro momento para pasar a aquel lugar que ignoramos como será. Sin embargo sabemos que nos vigilan, mientras estamos aquí, en la sala de espera, hay ojos ocultos que nos analizan, nos evalúan, se fijan en que hacemos, en como aprovechamos este tiempo sin razón más que la espera, y lo que esos ojos vean será lo que habrá del lado opuesto.

CONTAR UNA HISTORIA

El padre se aproximó al escritorio donde, sentado de espaldas a su presencia y de frente a una ventana por la que observaba un espléndido atardecer entre las torres de la mezquita, su hijo se perdía en pensamientos.

- No logro concentrarme – le dijo el niño mientras dejaba descansar sus codos sobre el libro de historia para apoyar luego el mentón entre sus manos.

El padre apoyó la mano sobre su hombro con suavidad mientras, por un momento, su mirada también se perdía al otro lado de la ventana, en la puesta del sol entre las montañas, sobre un cielo de pinceladas rosas y nubes sueltas.

- Necesitas ayuda – preguntó, - recuerda que Alá el grande está contigo.

- ¿Quizás? – replicó tímidamente su hijo, - pero necesito ayuda humana.

- Veamos, ¿cuál es el problema? – se interesó en tono didáctico.

- No puedo con esta historia, es muy complicada y no entiendo.

El padre levantó el libro y lo observó de reojo mientras preparaba una respuesta, - no es difícil, pero para comprenderlo debes tener en cuenta que la historia es una secuencia de hechos a través del tiempo, y que están estrechamente ligados uno a otro, es más, son un solo hecho que el mismo hombre subdivide. Todo tiene su razón, su causa, su porque y todo tiene su cauce. Y la única desembocadura es el tiempo de hoy, que lo vivimos de acuerdo a los hechos del ayer.

- Así suena sencillo, pero otra cosa es estudiarlo y comprender cada suceso.

- Dicen que la historia se entiende mejor si la cuentan, por tanto si lo prefieres...

- Si, por favor – se apresuró a aceptar el chico.

Y el padre comenzó a contarle la historia...

LOS 15 SEGUNDOS

Miró a la izquierda, no creyó ver a nadie, luego miró a la derecha, había una sombra que pareció moverse pero luego descubrió que eran las ramas de un cedro que se mecía con el viento. No había tiempo que perder por lo que hecho a correr hasta el otro lado de la calle. Entonces comenzó a oír las detonaciones. Venían de las ventanas de los edificios de los dos lados, estaba en medio de un fuego cruzado.

Fueron sus quince segundos de fama, y aún los recuerda cada vez que mira la película ya que nunca más volvió a obtener un papel como aquel en su vida.

EL PERSEGUIDO (II PARTE)

No tardó en volver a su piso de reciente alquiler, el reloj marcaba las dos treinta cuando terminó un yogurt natural y se fue a la cama. No había pasado una hora cuando sintió que alguien golpeaba la puerta. Ángel se vio envuelto en una nube de realidad y sueños que generaban confusión, pero una parte de sí le aseguraba que los golpes habían sido reales, y no parte del sueño en curso, a pesar de que estos se habían adaptado de inmediato al guión.
Se levanto con la sensación de ser diez años más viejo, rebotando contra los marcos y encontrando en el espejo del pasillo a un extraño con aire familiar, con los pelos desarreglados al estilo Robert Smith - si te duchas antes de acostarte el pelo te queda así - le decía su madre de pequeño, y la barba de dos días oscureciendo la mitad inferior de su demacrado rostro.
Llegó a la puerta algo más despierto pero aún en el lento proceso, se frotó la cara y los ojos, que con dificultad debía mantener abiertos, y observó por la mirilla. El pasillo, iluminado por un tubo de neón blanco luna estaba desierto. Las escaleras al fondo parecían, ampliadas por la mirilla, el túnel de una mina, pero no había nadie, no había nada. Retrocedió maldiciendo su equivocación y pensando en volver a la cama cuando pisó algo. Encendió la luz, que en un principio cegó sus ojos, y encontró un sobre blanco mediano. - Alguien lo había pasado por debajo de la puerta - fue su certero pensamiento. Se agachó intrigado y con esfuerzo para recogerlo, lo llevó hasta la mesa del comedor, donde lo abrió rompiendo el sobre. En su interior solo un papel del mismo tamaño que el sobre y un único mensaje escrito en mayúscula con tinta negra: "pagarás lo que has hecho", decía.
Esa noche, en la oscuridad de un cielo gris, salió por la puerta trasera, subiendo al tejado del edificio de al lado y bajando por la escalera de emergencias. Cuando estuvo en la calle seguro de que no había sido descubierto, se dirigió a la Terminal y dejó la ciudad. Una vez más lo habían encontrado, una vez más sería perseguido por algo que nunca había hecho, pero que no podía probar.

EL PERSEGUIDO (I PARTE)

Estaba en plena feria, los fuegos artificiales y el esplendor de las bengalas inundaban el ambiente de insoportables ruidos de explosiones, olor a pólvora quemada, colores brillantes de bengalas, luces y humo en el aire. Ángel Arregui se pedía una cerveza en un puesto callejero improvisado, impregnado de olor a hamburguesas aceitosas mientras miraba el espectáculo a su alrededor. Había llegado a la ciudad apenas dos días antes, y era la primera vez que, llamado más por el ruido que por la intención, salía por la noche. Su mirada rozó la multitud sin dirección y con paneos desenfocados, pero entonces, en uno de aquellas recorridas se le atravesaron dos ojos que se perpetraban en su figura con una extraña mirada contemplativa. Retorno hacia el lugar donde se había topado con aquellos ojos pero ya no estaban. Bebió despreocupado la cerveza y caminó un poco entre el gentío. En un punto indeterminado, por aquellas sensaciones que invaden a veces la mente, se giró bruscamente, para volver a encontrar, esta vez a otro par de ojos, que le seguían y que también, de inmediato y al verse al descubierto, desaparecieron entre los cuerpos que atravesaban el espacio que los separaba. Ángel llegó a una esquina donde la música de una banda, compuesta por vientos y tambores, derrotaba a las detonaciones y al murmullo de la multitud, allí volvió a incurrir entre los rostros, para divisar por tercera vez, un sigiloso vigía que lo tenía a él por objetivo. - Me observan - fue la conclusión a la que llegó. Ángel había sido, en su país de origen, policía, y sabía muy bien reconocer las intenciones de los ojos que apuntan a una dirección fija. El también había seguido a mucha gente y sabía que no es igual la mirada de curiosidad que la que esconde una segunda y más profunda intención, tal vez sean las pupilas, o el entornado de las cejas, pero él sabía diferenciarlas. Decidió continuar sin prestar demasiada atención a sus misteriosos seguidores, tal vez se trataría de una mala sensación, solo eso.

EN BUSCA DE LA PASION

La madre naturaleza creo el amor de los hombres pero ella no tiene el control. Ahora hay agua que corre debajo de la luna, pálida para la mirada, resurgiendo entre las sombras frías, que atraviesan como flechas el cielo y miran como la pasión se ahoga y la rutina flota, quizás las aletas del amor pierden fuerza. Por eso quiere un último beso, antes de saltar al río, y hundirse para salvarla y luego navegar hasta la orilla sin perderse entre las sombras.
Lo hace, nada hacia abajo, por las profundidades, hasta que encuentra la pasión que buscaba y trata de llevarla a la superficie. Mientras sube Neptuno se le atraviesa y se la trata de arrebatar, pero patina con sus lágrimas y le permite escapar. En la superficie lo espera la tormenta, que agita el río con olas de mar, arrebatando sus fuerzas y dejándolo a merced de la corriente, pero la corriente es misericordiosa y lo deja en un remanso. Y por fin se encuentra en tierra firme y cumplió su objetivo, pero ¿quien sabe?, nunca se sabe, tal vez estaba mejor en el fondo del río...

LA VIEJA DE LA ESCALERA (IV PARTE)

Durante dos días no me atreví a volver a bajar por la escalera pero al tercer día volví a intentarlo, y otra vez por la noche, pero esta vez no paso nada. Al día siguiente volví esperando ver a la anciana pero no la encontré, había dejado, por alguna razón, de frecuentar la escalera. Pasó un mes, mas o menos sin que tuviese noticias de la vieja. En la ventana de su piso un día apareció un cartel de una inmobiliaria que lo ponía en venta. Se me ocurrió, con la excusa de ver la vivienda, preguntar por la anterior propietaria.
- Era una anciana, tendría como ochenta años, y de pronto, quien sabe de donde, consiguió una fortuna y se fue, dicen que a Miami aunque nadie lo sabe con certeza...
Volví de inmediato a buscar información del robo donde murió su hijo. Las noticias decían que el dinero nunca se había encontrado, que creían que lo había ocultado en una caja de seguridad o algún casillero, pero nunca encontraron el lugar donde había ocultado la llave...
De pronto todas las ilusiones de espíritus y almas errantes se derrumbaron para ver la realidad, y la lección que pude rescatar es que al final la vida es como en Scooby Doo, todo misterio termina por ser alguien que lo inventa para tapar otro objetivo.

LA VIEJA DE LA ESCALERA (III PARTE)

Sin embargo no dejaba de asombrarme que ambas ancianas, en distintos tiempos y lugares, actuaran de la misma forma. ¿Y si realmente pudieran ver al espíritu que buscaban?... Volví al “Google” y comencé de a poco a meterme en el mundo del espiritualismo, estudiando los casos de almas errantes que quedan atrapadas en el limbo que divide la vida y la muerte y, una vez más para mi sorpresa, encontré otros casos de espíritus vagando por escaleras y ancianas recamando volver a tener contacto con éstos...
Parecía un misterio que se repetía... ¿y si fuese real?... tal vez simplemente nadie se percató del hecho hasta ahora...
No se como fue exactamente, pero con el pasar del tiempo comencé a meterme más y más en el tema, hasta terminar por creer en los espíritus de las escaleras. Se me ocurrió entonces, un buen día, ir a la escalera donde se vagaba la anciana, en busca de "algo". Creí que lo mejor era ir por la noche, donde el espíritu se animaría a dejarse ver. La escalera subía tenebrosa entre arbustos y recodos ensombrecidos por el lejano reflejo de una farola de la calle. Me detuve a medio camino, creyendo oír algo, y me senté en un escalón a observar. Note que la escalera tenía miles y miles de pequeñas fisuras producto de un mal endurecimiento del hormigón. Eran como cavidades del tamaño de una uña que dibujaban líneas perpendiculares a los escalones. Todo estaba en absoluta calma cuando sentí la presencia de alguien a mis espaldas, una especie de sombra sin cuerpo pasó a mi lado apenas desviando el aire y pretendió quizás rodearme, no le di tiempo, corrí hacia abajo tan deprisa que a punto estuve de caerme.

LA VIEJA DE LA ESCALERA (II PARTE)

Pero ésta vieja en cambio parecía más misteriosa que el recuerdo de la otra, también teniendo en cuenta que cuando uno es pequeño ve las cosas diferentes, más normales.
Esta vieja también era muy extraña, parecía buscar algo o a alguien... Se movía como esperando que nadie la estuviese vigilando para hacer algo que nunca pude ver ya que ella siempre terminaba por detectarme antes. Solo una vez pude verla, se agacho en busca de algo, pero no llegó a hacerlo, antes logró saber que la estaba mirando.
Pude saber que vivía en un ático del barrio, y hurgando entre la colmena de casillas de correo pude saber su nombre, escrito en un viejo y desmembrado cartel. Un día que estaba aburrido en la oficina se me ocurrió colocar el nombre en el “Google” para ver resultados sin esperar nada y en cambio obtuve algo sorprendente, su nombre aparecía en las noticias de varios diarios de unos meses atrás, por ser la madre de un delincuente. La noticia decía que su hijo había muerto en un tiroteo. Por lo visto habían robado un camión de caudales y él era el único sospechoso. Cuando la policía lo encontró intentó huir, y la persecución terminó en una escalera... donde se refugió por varias horas cubierto en un rincón desde donde disparaba a todo el que se le acercase. Finalmente desde un tejado le dieron y murió en el acto. - La vieja hace lo mismo que la otra, también ésta loca - deduje de inmediato.

LA VIEJA DE LA ESCALERA (I PARTE)

En la esquina de mi casa, donde vivía antes, había una escalera que subía desde la calle a la montaña. No era demasiado frecuente que suba por ella, sin embargo a veces lo hacía y cuando subía al parque. Comencé a notar entonces a la vieja que siempre vagaba por allí. - Algunos jubilados cuando llegan a la vejez a veces no tienen nada que hacer y gastan el resto de sus vidas en cosas raras y sin sentido - pensé a la pasada la primera vez que noté el hecho.
Cada vez que pasaba la veía subir y bajar una y otra vez, tratando de ocultarse de las miradas, creía que estaba loca, pero entonces recordé que cuando era niño había conocido una anciana que hacía lo mismo, le decíamos "la vieja de la escalera". Éramos niños y, aburridos desde el banco de plaza, hacíamos increíbles hipótesis para explicar el extraño comportamiento de aquella otra vieja. "Dice el de la frutería que repite lo mismo desde que su marido murió al caer de aquella escalera", - debe estar buscando a su espíritu - era nuestra más razonable e inocente concusión.