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Kosh

CUENTO DIA A DIA

LOS FANTASMAS DE LA CASA

Siempre pensé que había fantasmas o algo raro en esa casa. La concocía bien, sus habitaciónes, sus pasillos, pero no me convencía, sabía que había algo fuera de lo normal. No vivía allí pero cada vez que la visitaba encontraba cosas fuera de lugar. Decidí quedarme una noche a la semana en la sala, dejando todo a oscuras, esperando ver que era eso que intuía. La primera noche no sucedió nada, y a la semana siguiente tampoco. Decidí que para encontrar algo debía estar más tiempo así que comencé a quedarme todas las noches allí, despierto en la oscuridad, esperando ver algo. Por las mañanas, cuando volvía la luz del amanecer, cansado me iba sin haber visto nada. Lo hice durante dos años hasta que una noche me rendí. Estaba cansado y decidí permitir que el sueño me venciera mientras estaba en la sala. Me desperté a la mañana siguiente, con el sol golpeando con sus rayos mis pupilas. Abrí los ojos con dificultad y dolor, intenté ponerme de pié y alejarme del sillón donde había dormido, que estaba cerca de la ventana, entonces vi la figura, era como un silueta blanca, brillante, fantasmagórica. Tenía un adorno en las manos y lo destaba cambiando de lugar, pero eso no fue lo que me molestó, sino haber perdido dos años de mi vida pensando, por alguna razón, que los fantasmas solo pueden vivir de noche.

DOS TIERRAS

Por la mañana todo iba bien, pero antes del mediodía la cosa cambio, yo iba caminando por la calle cuando sentí como si mi cuerpo de pronto pesara menos de lo habitual. Comenzé a sentir como si fuese más liviano, casi podía flotar. Vi como todos a mi alrededor notaban el mismo extraño efecto. A lo largo de la tarde la sensación fue aumentando, cada vez me sentía más liviano. Entonces me enteré del problema. Un desconocido fenómeno había partido a la tierra en dos trozos, y éstos ahora comenzaban a alejarse uno del otro. La atmósfera se mantenía y era respirable, al menos del lado de la corteza terrestre, del lado opuesto solo habría un nucleo partido al medio que veía como su otra mitad se alejaba sn remedio. El corte había sido por el ecuador, por tanto los hemisferios ahora eran planetas separados y distintos entre sí. La raza humana estaba también dispersa, separada en dos grupos, habían familias que habían quedado partidas, incluso paises. Se tardó mucho tiempo en asimilar la nuevea situación pero por fin las cosas, por duplicado, voliveron a la normalidad. Se desarrollaron naves capaces de ir de un trozo al otro, creando un puente aéreo continuo, luego se preparó un proyecto para reunir ambas partes. Se puso en marcha y trabajó mucha gente, por fin lograron acercar las partes y volver a ponerlas juntas.
Todo volvería a la normalidad, pero nunca fue lo msimo, cada sector tenía sus propias costumbres y entornos, existían leyes diverentes. Poco a poco comenzaron las disputas raciales, luego los encuentros violentos. Al final acabaron por entrar en guerra entre ambos lados, y asi fue como volvió realmente todo a la normalidad.

FLOTANDO EN LA NADA

Recuerdo, o creo recordar la imagen insistiente de circuilos que se cerraban unos sobre otros, de forma discontinua y aleatoria. No podía dejar de mirarlos, mi mente estaba en blanco, perdida en la nada, en un abismo sin espacio ni tiempo. No sentía el cuerpo, quizás donde me encontraba el concepto de la materia restaba sentido, carecía de un motivo suficiente que lo justificara. Quizás mi cuerpo sí estaba, pero en todo caso inmóbil, relajado, inerte en un mundo de fantasía. A lo lejos, como susurros que se perdían en una pradera de pastizales y mariposas, sentía un rumor. Llegaba a mis oídos como una brisa de veramo, suave y placentera. Pero de pronto la briza se convirtió en viento intenso, y el susurro en truenos de tormenta. El sonido fue aumentando y convirtiéndose en una suerte de estampida de aplausos. Entonces volví en mí, a mi lado el hipnotista saludaba al público que respondía con enérgicos festejos la escena. Y yo, seguía de pie en el esenario mirando el teatro repleto y viendo mi sueño de paz y soledad destrozado por un mundo real.

MUNDO PARALELO

La excavación dio sus frutos, por fin habían hallado la entrada al templo prohibido y se encontraban en la sala principal, donde debían de realizarse los rituales sagrados. Al fondo había un marco muy extraño, con una puerta llena de polvo donde se apreciaba un espejo que apenas reflejaba. Databa el templo de una edad aún no calculada, pero seguramente una civilización prehistorica, aunque increíblemente avanzada. Allí debían realizarse los ritos de sacrificios, los que se creen marcaron el fin de su cultura cuando decidieron realizar un sacrificio masivo, terminando con el pueblo.
Había sobre un texto tallado en la piedra. Estuvieron tres días para descifrar los códigos del lenguaje hast que por fin pudieron traducir:
...No quedaba tiempo, la humanidad había destrozado el planeta y peligraba la existencia de la especie.. En otras situaciónes se habría optado por la reparación del daño, pero ya era tarde. Los científicos primero optaron por la búsqueda geográfica de un ámbito similar al terrestre, un nuevo planeta. Pero la empresa resultaba imposible, no se habían desarrollado lo suficiente las naves, la autonomía era limitada y los pocos planetas al alcance requerían grandes obras para resultar habitables. Las inversiones en aquella línea se habían suspendido, entonces nacio una nueva alternativa, el estudio de un mundo paralelo. Los especialistas en espacio tiempo creían que, con las herramientas adecuadas, podrían desarrollar una nueva dimensión donde el mundo se replicara pero en su estado puro, sin contaminación ni daños hechos por la raza humana. EL proyecto se realizó con éxito y lograron una máquina que transportaría a todos los seres humanos al nuevo mundo. Se trataba de una puerta que a simple vista parecía normal, pero que del otro lado no había más que una especie de espejo líquido penetrable. Los cuerpos podían pasar a través de él y desaparecer en la nada. El problema era que no había retorno, el que pasaba ya no podía volver. Ante la emergencia de epidemias mortales y calentamientos insostenibles del planeta, los inventores decidieron escapar por la nueva salida. Se llevaron por las dudas alimentos e instrumentos de orientación, luego atravesaron el marco y desaparecieron detrás del cristal líquido. Lo siguieron los directivos y los gobernantes, luego la población en general, convocada en turnos, ordenadamente fue transitando a la nueva dimensión. Así fue como el mundo original, verdadero, quedo casi vacío. Las ciudades con sus edificios, con sus oficinas, con sus ordenadores, todo vacío.
Creo que ya lo he explicado, para que cualquier ser que aparezca en la faz de la tierra lea y comprenda lo sucedido. Ahora es tiempo de marcharme...
Permanecieron observando el marco de aquella puerta, en silencio, mirandose a sí mismos y decidiendo que debían hacer.

LECTOR DE MOVIMIENTOS

Las cámaras no eran suficientes, había en cada esquina y en cada banco, pero la tecnología había avanzado y ahora los crimenales usaban unas excelentes máscaras que impedían ser reconocidos. Las empresas de seguridad buscaron nuevas ideas y las encontraron con un joven ingeniero que, a partir de los movimientos de un cuerpo humano, podía detectar las intenciones del individuo. Era como leer su mente, como anticiparse. Le pagaron una importante suma para invertir en aquel extraño proyecto, confiaban en aquel científico, era realmente inteligente y capaz. Sus primeras pruebas las realizó en su laboratorio, al principio con animales y luego con voluntarios. Comenzaba a funcionar, podía detectar, de acuerdo a las actitudes, los pensamientos que atravesaban por sus mentes y, sobretodo, las acciones que pensaban realizar. El científico trabajaba día y noche, sin descanso, en su proyecto. Apenas si comía y si iba a su casa a dormir o a ducharse. Todo iba bien, el aparato ya casi estaba listo, solo faltaban algunas pruebas y calibrarlo, cuando el joven, realizó la última prueba, debía hacerlo con alguien que no supiese que estaba siendo investigado. Esa tarde lo visitó al laboratorio su esposa, aprovechó la ocasión y siguió sus movimientos con la máquina. A la mañana siguiente la policía encontró el cuerpo de la mujer con veinte puñaladas, el aparato destruído al igual que los planos y todos los registros, y al jóven ahorcado en su oficina.

JUGADOR PROFESIONAL

Ayer soñe que era jugador de fútbol. Me había metido en el deporte en un club que me entrenó de chico, hasta que llegue a las ligas, luego vino la primera oferta y, por más que me gustaba mucho mi club, debí dejarlo y cambiarme. Luego llegó mi salto al futbol europeo, pase por varios equipos y en cada uno me sentía cómodo, tenía compañeros con los que me entendía y siempre continuaba entrenando y mejorando. El único problema es que, como a la vez aficionado, no lograba tener un equipo real por el que simpatizar, ya que es dificil si luego a uno lo venden a otro lado e incluso si debía competir contra mi equipo. Asi y todo me adaptaba siempre a los cambios, al nuevo equipo, a los nuevos compañeros y a sentir, no puedo decir fidelidad ni pasión pero si compromiso, por la nueva camiseta. Esa será la vida del futbolista profesional, y creo que con ese extraño sueño pude sentir lo que ellos deben sentir. Lo que no logro comprender es porque tuve tan desconcertante sueño, siendo un simple consultor, que esta por cambiar de empresa...

LA SOMBRA ASESINA

Descubrí que mi sombra conspira para matarme, aunque ya sea tarde. No es que sepa mucho de esas cosas pero el cine me ha enseñado que ciertas actitudes y ciertos gestos implican una inminente conspiración para el crimen. A veces notaba que se movía a propósito para desequilibrarme, sobre todo cuando descendía una escalera, pero en ese entonces no se me podía ocurrir que lo hacía a propósito, en cambio ahora estoy seguro que su objetivo era que me cayera y me rompiese el cuello. Ayer, sin más, había aprovechado el juego de luces de unos carteles para confundirme mientras cruzaba la calle, así me hizo creer que los autos estaban más lejos y cuando quise darme cuenta tenía las luces encima, casi me atropella una furgoneta. No entiendo en que se pueda beneficiar ella con mi muerte, quizás alguien le paga, es posible que lo haga por celos, porque a ella siempre le faltará una tercera dimensión. Da igual porque ya es tarde, por fin lo ha logrado, cuando avanzaba por aquel callejón, tuvo el tiempo para ocultar con su figura aquella alcantarilla destapada por la lluvia. No pude verla y ahora, desde este túnel siento que mi sombra me acompaña desde la oscuridad, disfrutando mi agonía.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (X PARTE)

En breves palabras les solicité que me siguiesen y durante el trayecto resumí mi hallazgo y el ataque que había sufrido. Al llegar a la escalera reconocí al bibliotecario que pretendía volver a la biblioteca. Los policías se encargaron de dar la voz de alto y detenerlo.
Más tarde, con la zona acordonada y muchos agentes dando vueltas por el lugar, se dio a conocer que la víctima era el estudiante de los carteles. En el interrogatorio no supe como explicar las razones que me llevaron a bajar y menos aún cuando los forenses anunciaron que la víctima llevaba muerta en aquella habitación varios días.
Sin embargo, y a pesar de todo, con el tiempo volví a la biblioteca a leer. Ya había aprobado la materia y me por fin me había recibido pero por algún motivo, aún pensaba que podía estar esperando más menajes.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (IIX PARTE)

Terminaba en una pequeña puerta de metal que resultó estar abierta, pasé entonces a una pequeña habitación fluido de humedad donde, por lo visto, guardaban materiales para la limpieza y otros trastos. Busqué algún interruptor y luego de insistir terminé por dar con uno. Se encendió un humilde foco ennegrecido que colgaba de su propio cable cerca de unas cajas que poco permitían expandir su luz. Entre penumbras avance, pasando tres o cuatro estantes metálicos con frascos y cajas hasta donde parecía que terminaba la habitación. En un rincón divisé un gran baúl de madera. Mi mirada pasó la primera vez sin distinguir nada extraño, sin embargo volví a recorrer la misma imagen y entonces vi algo que tarde en asimilar. Era una mano saliendo desde dentro del baúl, una mano humana.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (VIII PARTE)

Ya no podía seguir estudiando en aquel lugar, decidí que lo mejor sería irme y no volver, al menos hasta que hubiese rendido aquella insoportable materia. Junté mis apuntes, devolví los libros que tenía en mi mesa y salí del recinto. Una vez afuera recorrí el extenso pasillo que unía el ala de la biblioteca con el resto del edificio y baje una amplia escalera revestida en mármol que descendía realizando un prolijo semi círculo.
De pronto algo hizo detener mi marcha. No estaba seguro, era un presentimiento, pero suficiente para volver atrás. Mi vista encontro que en el hueco que hacía la gran escalera de mármol, nacía otra pequeña escalera de cemento verde. Me aproxime para contemplar como bajaba a una especia de sótano.
“Escalera verde”– pensé. Decidí bajar.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (VII PARTE)

Nada, esta vez no iba a permitir que un fantasma atrapado en libros aburridos impida que aprobase el odioso examen. No podía ni quería recursar la materia.
“el lo sabe... ya lo sabe...” era una advertencia...
Se me ocurrió ir a los archivos de estudiantes, sabía que había una base de datos pública, donde se podía encontrar información de cada alumno. Tardé casi una hora pero por fin encontré el registro que buscaba:
“...estudiante modelo... muy apegado al estudio y a la biblioteca...”
- Por lo visto aquella alma errante solía leer, como yo, en la biblioteca – deduje. Volví a ella y me dirigí al bibliotecario.
Detrás de su escritorio, siempre con la misma inexpugnable expresión en su rostro, estaba el hombre.
- ¿Conocía a un alumno que solía venir por aquí, me refiero al que ha desaparecido estos días? – pregunté sin vueltas después de presentarme.
- La policía me ha preguntado ya por él, les dije que era un joven muy extraño, que tenía actitudes imprevisibles, y que se quedaba hasta muy tarde.
- Gracias – fue lo único que me salió decirle.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (VI PARTE)

La conversación pronto cambio el rumbo, entonces vi en la pared una hoja con una foto centrada, era un chico de unos veinte años, pelo rubio y ojos marrones. Debajo decía: “se busca, responde al nombre de Víctor, desaparecido en las inmediaciones de la biblioteca, se ruega al que lo vea, informe sobre su paradero”.
Al día siguiente llegué temprano a la biblioteca y me puse a leer lo que realmente debía estudiar. No tardé en recibir un nuevo mensaje, una vez más apareció entre las líneas cuando mi mente comenzaba a perder el hilo del texto.
“...escalera verde...”
No me significaba nada por lo que seguí intentando aprender sobre comercio internacional sin prestar atención.
“...abajo, al fondo. ¡Ayuda!”

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (V PARTE)

- ¡A mí! – dije entonces, en voz alta, y perturbando el estado de hibernación con la que los brazos del bibliotecario sostenían su mentón, sentado detrás de su escritorio, como si fuese un muñeco de cera. Levantó la vista, como tardando de descifrar el origen del sonido. Al poco tiempo, mediante un duro razonamiento, supo que no podía ser de otro que de mí, ya que estaba solo.
-... O tal vez estaba comprobando si yo era el único en todo el recinto, es decir, si estaba solo... – pensé al observarlo. Decidí que debía continuar leyendo hasta encontrar más mensajes, pero fue inútil, el resto de la tarde, mientras la biblioteca comenzaba a recibir gente, yo continuaba leyendo sin otro destino que el aburrimiento. No volví a encontrar “mensajes”.
Antes de irme pase por el bar del edificio, donde varios grupos de estudiantes se amontonaban en pequeñas mesas y hablaban por todo lo que dentro de la biblioteca no podían hablar. Me senté en la barra y pedí un café, escuchando de fondo las charlas. Oí entonces que en una de las mesas se comentaba la desaparición de un alumno, presté atención:
- Escribía entre líneas mensajes en cada examen, aunque dicen que es mentira que alardeaba de ello, es más, dicen que las veces que lo confeso fue como si fuera un problema, como si él no lo hiciese a propósito –comentó un estudiante de aspecto deportista.
- ¿Es decir que según él los mensajes aparecían solos, de la nada? –cuestionó algo escéptica una rubia que estaba tan maquillada como si estuviese en una disco.
- Eso es lo que me han dicho.
- Seguramente estará vagando por algún barrio –opina de las chicas.
- Dicen que la policía ha comenzado a buscarlo por los lugares que frecuentaba, creen que lo han secuestrado.
- ¿Quién haría algo así?.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (IV PARTE)

... Los efectos personales del viajero, que haya considerado la aduana como mercancías con fines comerciales y cuyo valor FOB supere los USD4,000, deberá cumplir con todas las formalidades que la Ley Orgánica de Aduanas y su Reglamento General establecen...
Recordé que en el primer año había conocido a un compañero que alardeaba de ser capaz de escribir mensajes ocultos en largos y aburridos exámenes escritos, argumentando que el texto en general era tan aburrido que el profesor no se enteraba porque no llegaba a leerlos o, cuando llegaba, su mente ya leía sin “leer”.
...Se ha incorporado el Régimen Informativo "Liquidación de Cobros de Exportaciones", a través del cual se notificarán los incumplimientos en la liquidación de divisas de acuerdo con lo dispuesto... Querrá matarte a ti también!... mediante las comunicaciones A 3534, 3540 y complementarias.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (III PARTE)

Tarde lo que se tarda en despertarse para volver atrás en busca de lo que había leído, sin embargo no encontré la frase.

Deje el libro, esta vez con la seguridad de quién sabe que tiene razón aunque no pueda probarlo, y busqué en otros libros, al azar.

... Artículo 110º En caso de producirse la destrucción de la mercancía por caso fortuito o fuerza mayor, el declarante, dentro del plazo autorizado, deberá presentar a la aduana los documentos pertinentes que permitan su comprobación...

La biblioteca estaba casi vacía, solo el bibliotecario resistía, por ser su trabajo deduje, el aburrimiento que generaba aquel ambiente en un día soleado y templado de primavera. Parecía que no notaba mi extraño comportamiento creciente, o quizás no le interesaba contemplarlo.

Continué revisando tomo en distintos estantes, concentrándome en los que se me antojaban más aburridos, abriéndolos en páginas escogidas sin lógica, y leyendo párrafos en busca de algo sin sentido, de más "mensajes".

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (II PARTE)

Estaba desconcentrándome mientras intentaba con un sector aislado de mi mente comprender los ejes principales de los tratados oceánicos y de aguas internacionales. Mi mente comenzó a perderse en los pasillos del estado alfa cuando creí leer algo diferente a la somnífera explicación.
“Ayuda” fue lo que pensé haber leído entre líneas.
Volví atrás y, aunque releí toda la página, no encontré en ningún momento lo que creí haber leído, ni siquiera palabras similares que mi mente pudiese haber transformado.
Pasó al menos una hora, había cambiado de libro, esta vez leía sobre lo interesante que resultan ser los trámites de aduana y comenzaba a dormitar cuando leí: “...el formulario D-32 debe ser impreso por triplicado y debe estar firmado por... Ayuda, estoy atrapado... la autoridad portuaria que gestione... ”.

LOS MENSAJES EN EL LIBRO (I PARTE)

Estaba en la biblioteca, un día más, estudiando esos horribles y pesados libros de derecho internacional. Es cierto que la vida da muchas vueltas y “nunca se sabe”, pero sabiendo que mi futuro era el derecho penal veía en aquellos largos párrafos una masa imposible de digerir. Era la segunda vez que daba la materia, la primera el profesor, creo, me desaprobó solo por notar mi falta de interés, un buen incentivo para acrecentarla... ahora lo odio también a él. – No necesito aburrirme para saber comerciar – presumí, y esa, quizá, fue la frase que no debí decir.
Eran las tres y cuarto de la tarde según el reloj de la gran sala que ahora estaba casi vacía. La gente solía abandonar a esas horas, posiblemente porque después de comer es prácticamente imposible soportar el sueño leyendo aquellos textos tan espesos, sin embargo yo pretendía quedarme y aguantar a fuerza de café, al menos hasta que mis venas se pusieran negras.
Me distraje un momento y mi mirada se perdió en el reloj, cuyo segundero hacía enormes esfuerzos por dar cada salto hacia la derecha. - Debo seguir –me dije por fin y volví a comenzar el mismo párrafo por tercera vez, esperando comprender la telaraña de palabras complejas que encubrían, muy en el fondo, una explicación. – De verdad que los autores parecen decididos a que no se les comprenda –proclamaba por enésima vez. –Vamos otra vez- y así empecé nuevamente...

EN TODOS LADOS

Hay alquien que siempre se repite, lo vi ayer en el metro, luego en el centro, pasando por una calle peatonal, y luego en un centro comercial. Creía que era pura casualidad, que se daba que nos cruzabamos, pero esta vez comprobé que no podía ser el mismo, estaba en la estación de trenes y lo ví subirse a un vagón y al salir el tren estaba también en el andén de enfrente, no había explicación. La proxima vez que me lo vea voy a detenerlo y preguntale quién es, si tiene hermanos o, simplemente, como hace para estar en todos lados.
En ese momento un hombre me detuvo, me di vuelta, nunca antes lo había visto, entonces me dijo: -disculpe, pero quisiera saber como es que usted está en todos lados.

EL FINAL DE LOS SUEÑOS

Me dijeron que si uno come olivas blancas recuerda los sueños, y eso era lo que necesitaba para mi caso, ya que hacía tiempo que deseaba recordar esos extraños fragmentos de historias sin sentido que procesaba mi mente nocturna.
Me comí un plato esa noche, y me fui a dormir expectante, tanto que tarde casi dos horas en conciliar el sueño.
Comencé a soñar una secuencia que nunca olvidaré, estaba en un lugar, a punto de hacer algo, pero entonces me desperté y ya era la mañana. No podía esperar a saber que sucedería, cerré todas las cortinas hasta impedir que la claridad de la mañana invadiera la habitación, comí un nuevo plato de olivas y volví a la cama, esta vez tarde mucho más en dormirme, creo que lo logré a media mañana.
La secuencia por fin continuó, a pesar de que lo lógico hubiera sido que comenzara un sueño nuevo, no, continuaba el que había quedado a la mitad.
Avancé apasionado con lo que sucedía, hasta que de pronto volví a abrir los ojos y a estar en la realidad.
Maldije aquella oscura realidad en la que apenas se vislumbraba una grieta de claridad filtrándose entre las cortinas.
Más olivas, e intenté dormirme otra vez, sabiendo que no me detendría hasta el final del sueño, si es que los sueños tienen final.

HOY LA MONTAÑA

Me insistió tanto que accedí a ir a la montaña, y sabiendo que eso de la altura y el sufrimiento no van demasiado de mi mano, pero no importaba, el chico lo merecía. Nos subimos a su hermosa 4x4 y comenzamos a recorrer un camino de interminables curvas, que fueron haciendo transformando el hermoso vehículo en un habitaculo insoportable del que quería bajarme lo antes posible. Algún día terminamos por llegar, y aunque fueron solo algunas horas mi mente decía que había sido mucho más. Al bajar vi de frente una cadena montañosa de picos escarpados y nieves eternas, el solo hecho de mirar tan imponente paisaje me cansaba los pies, y aún no habíamos comenzado. El, como buen caballero, se ocupó de preparar todo y cargar con la mochila mientras yo me dedicaba a ocultar el sufrimiento que anticipaba. Había un sinuoso sendero por el que comenzamos el ascenso. Al principio era un bosque basante lindo aunque todo igual de aburrido, luego los árboles comenzaron a desaparecer y se veía mejor el paisaje rocoso desde una altura cada vez más alta. Pasaron cuatro interminables horas hasta que paramos a comer cerca de una bella pero monótona cascada, fue bastante sencillo el menú, pero también tuvo algo de romántico digamos. La bajada fue igual o peor de lenta, pero además mis piernas comenzaron a odiar mi desición de aceptar la invitación.
Valió la pena solo por el hecho de que aquel chico me gusta. Esta semana lo invitaré al centro comercial, a ver si él piensa lo mismo de mí.